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Chile - Denuncian que potente cancerígeno contamina suelos y aguas del país

En el norte y sur de Chile se han detectado altos niveles de dioxinas, un químico cuya concentración supera en miles de veces los límites permitidos por EE.UU. y Europa.

SANTIAGO, agosto 22.- La retención de siete toneladas de carne de cerdo chilena en Corea del Sur el mes pasado dio la luz de alerta. En este producto se encontraron niveles superiores a lo permitido de dioxinas, una familia de sustancias químicas de gran poder cancerígeno. Su hallazgo en la carne permite deducir que los cerdos ingirieron este tóxico.

“Una posibilidad es que hayan comido residuos prensados de oliva que quedan después de fabricar aceite, y es sabido que el Valle del Huayco -donde existen olivares- tiene contaminación por dioxinas”, explica el doctor Andrei Tchernitchin, toxicólogo de la Facultad de Medicina de la U. de Chile.

El profesional, quien es también director científico del Consejo de Desarrollo Sustentable de Chile, había advertido hace dos meses a autoridades ambientales de la V Región que los productos de exportación chilenos podían empezar a ser devueltos de países desarrollados que tienen normas muy exigentes en cuanto a dioxinas.

Realidad en el sur:
Para el diputado PPD Guido Girardi, es un hecho que nuestro país vive una situación de alto riesgo respecto de estas sustancias. “Un informe de diciembre de 1999 del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) demostró que en el país hay lugares que sobrepasan miles de veces los niveles de estos mortales contaminantes en comparación a los máximos tolerados en Europa o EE.UU”.

El mencionado informe afirma que en un aserradero de la IX Región se detectaron 78.200 picogramos por gramo (pg/g) de dioxinas en aserrín sacado de un acopio. En la VII Región se encontraron 47.400 pg/g y en la VIII 14.000 pg/g. Las cifras superan en varios miles las normas permitidas en EE.UU. y Europa. Por ejemplo, en 1976 en el poblado italiano de Seveso se prohibió el cultivo de tierras contaminadas hasta que los niveles no bajaran de 6 pg/g.

Por su parte, el Instituto de Salud Pública investigó incineradores de hospitales, informando de altísimos niveles de dioxinas.

Implicancias de esta situación

“El problema es que estas sustancias se acumulan en la cadena alimentaria, lo que es un riesgo para la salud de la población y explica el episodio de la carne de cerdo que Corea rechazó”, advierte el doctor Hernán Sandoval, toxicólogo especializado en la Universidad de París, quien era asesor del SAG cuando se confeccionó el informe de dioxinas en 1999.

Entre los riesgos para la salud se cuentan malformaciones en el feto, infertilidad, cáncer y diabetes.

Según el doctor Sandoval, se requiere “aplicar en el corto plazo políticas agresivas para controlar este problema que, además de los efectos en la salud, pone en grave riesgo nuestro principal activo comercial de ser un país limpio”. El experto agrega que es probable que “los cursos de agua de la VIII Región estén contaminando el golfo de Arauco, un lugar de pesca abundante y de reproducción de peces”.

Para el SAG, lo importante es que “a partir del informe se prohibió la importación y uso del plaguicida pentaclorofenol (PCF, usado como fungicida en la madera), el que contiene dioxinas. El problema es que hay que esperar que se acaben las existencias de este plaguicida antes de la prohibición”, explica Zandra Monreal, médico veterinario del Departamento de Protección de Recursos Naturales renovables del SAG.

Consultada la Corporación Chilena de la Madera (Corma), no quiso referirse al tema, pero un vocero advirtió que “los empresarios madereros asociados a Corma dejaron de usar PCF hace tres años”, aclarando que hay aserraderos que no pertenecen a este organismo. Para Sara Larraín, directora ejecutiva del Programa Chile Sustentable, el problema “es la ausencia de controles en Chile en esta materia. Esto abre la posibilidad de que los empresarios puedan tener dos líneas de producción, una limpia para exportar a Europa y EE.UU. y otra sucia para países sin normativa sobre dioxinas”.

Fuente: Tercera digital

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