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Detienen en EEUU una planta de producción de combustible a partir de plásticos

California, EEUU: Vecinos detienen la construcción de una fábrica altamente dudosa, que pretendía generar combustible a partir de residuos plásticos.

Residentes de una ciudad del Valle Central detienen la construcción de una planta industrial que podría ser altamente tóxica.

Eduardo Stanley, Pacific News Service

HANFORD, CA “Hace dos años que están planeando instalar una fábrica tóxica en mi vecindario ¿y yo recién me entero?”, exclamó indignada una vecina de Hanford, ciudad de aproximadamente 40.000 almas y ubicada a unas 45 millas al sur de Fresno. Esta y otras expresiones similares se escucharon el lunes 15 de noviembre durante una reunión comunitaria a la que asistieron unas 60 personas entre vecinos, representantes oficiales, empresarios y activistas del medio ambiente.

Durante meses, la agrupación Residentes Unidos por la Salud del Condado de Kings presionó a la empresa Plastic Energy para que explicara las consecuencias ambientales y a la salud de los residentes de la zona por la instalación de una planta generadora de combustible que utilizaría plástico como materia prima.

Lo que podría haber sido un simple trámite burocrático se transformó en una lucha por clarificar las consecuencias para la salud de los residentes del Valle Central de California, reconocido por sus peligrosos niveles de contaminación del aire, entre otras razones, por el uso excesivo de químicos agrícolas y escasas regulaciones para este sector económico.

Según Plastic Energy, el proceso en cuestión consiste en “regresar a sus fuentes” al plástico, transformandolo en combustible. Para esto, se utilizaría el proceso conocido como de descomposición térmica catalítica (catalytic cracking). La empresa asegura que es un proceso seguro sin emisiones tóxicas y se basa en dos fábricas existentes en Polonia y Sudcorea. Sin embargo, la empresa no pudo entregar datos que confirmen estas declaraciones.

Curiosamente, la agencia del Distrito de Control del Aire de San Joaquín, con base en Fresno, había otorgado el permiso respectivo y la Agencia de Planeación del Condado de King, con base en Hanford, le otorgó un espacio para la construcción de fábrica. Todo hubiera salido de acuerdo a lo planeado solo queŠalguien metió las narices y el plan pasó a ser de dominio público.

“El problema es que no hay datos que sustenten que esta planta no es tóxica”, dijo Bradley Angel, activista de Greenaction, organización basada en San Francisco y cuya participación fue crucial para el cuestionamiento de dicha construcción. “La empresa no presentó datos ni el diseño, luego dice que aquí construiría una fábrica con base a un nuevo diseño, del cual todavía no hemos visto nada”. Según Angel, las declaraciones de la empresa en sentido de que no produciría emisiones tóxicas es difícil de sustentar. Además, comentó que activistas europeos le informaron que la planta de Polonia sí produce emisiones tóxicas y ante esta realidad la empresa afirma que usará un nuevo diseño para su planta en Hanford.

“La materia no desaparece, se transforma y durantes este proceso se generan gases y residuos altamente tóxicos cuando la materia prima es algo como el plástico”, dijo a la audiencia Jane Williams, especialista en el tema y residente de Los Angeles. Agregó también que el plástico tiene altos componentes de cloro y metales que podrían producir dioxina, reconocido por ser cancerígero. “Aún cuando las emisiones fueran mínimas, la calidad del aire en el valle es tan mala que debería estar completamente prohibido instalar este tipo de fábricas”.

El representante del Distrito de Control del Aire de San Joaquín, Rick McVaigh, dijo que efectivamente se había otorgado un permiso sin conocer datos sobre el control de emisiones pero que debido a las presiones de la ciudadanía, éste había sido revocado, aunque aclaró que el permiso original no constituía la aprobación final, pues ésta exige otra revisión previa del proyecto.

La empresa afirma que el proceso es seguro. “Se trata de derretir plástico para convertirlo en combustible”, dijo George Larson, representante de Plastic Energy, a una audiencia desconfiada. “Si residuos tóxicos como el cloro pasan al combustible, no podríamos venderlo, por eso utilizaremos sistemas de filtrado especiales”. Larson dijo además que esta planta industrial ayudaría a eliminar gran porcentaje del plástico que hoy yace en los basureros tóxicos del valle.

Lo más significativo fue cuando el empresario reconoció que no se habían seguido los pasos necesarios para informar a la comunidad. “Ahora perdimos el permiso y tendremos que empezar de cero, y cuando esto ocurra, vendremos aquí a informarles y presentar los datos que piden”.

“Las agencias oficiales reciben dinero de nuestros impuestos y me molesta que se use este dinero para aprobar proyectos que compremeten nuestra salud”, dijo visiblemente alterada Deborah Weaver. Al finalizar la reunión, la indignación colectiva dió paso a la satisfacción por haber logrado un gran triunfo, ya que tanto la empresa como las agencias oficiales involucradas deberán presentar pruebas ante una comunidad vigilante.

Para más información entrar a: www.greenaction.org

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