Explotó un incinerador de la Universidad de Río Cuarto
Córdoba. Insólito: la Universidad Nacional de Río Cuarto operaba un incinerador de residuos peligrosos que estalló accidentalmente y provocó pánico.- Sólo por milagro no hubo cientos de víctimas.- FUNAM pidió que se desmantele.
EL BIÓLOGO RAÚL MONTENEGRO, PRESIDENTE DE FUNAM Y PREMIO NÓBEL ALTERNATIVO 2004, SOLICITÓ SE INVESTIGUE “SI ESTABA AUTORIZADO POR LA NACIÓN Y LA PROVINCIA”.- ANTICIPÓ QUE PODRÍA HABER UNA PRESENTACIÓN JUDICIAL.
Córdoba, Argentina, diciembre 1 de 2005.-
La Fundación para la defensa del ambiente (FUNAM), miembro de RENACE, calificó de “insólito” y “temerario” que la Universidad Nacional de Río Cuarto haya estado operando un incinerador de residuos peligrosos en la Facultad de Agronomía y Veterinaria. El recinto del incinerador estalló el pasado 23 de noviembre, hiriendo a tres personas y provocando cuantiosos daños materiales. La deflagración fue de tal magnitud que partió en pedazos el techo de la sala de incineración, y produjo graves perjuicios en 80 metros a la redonda.
Varias puertas fueron arrancadas de sus marcos, y los vidrios se rompieron incluso a bastante distancia del horno siniestrado. Trozos de mampostería fueron hallados a 20 metros del horno. Un auto que estaba en las inmediaciones sufrió los efectos de la caída de materiales. El Dr. Raúl Montenegro, presidente de FUNAM, indicó que “sólo por milagro no hubo que lamentar más víctimas. Era habitual que unos 50 alumnos trabajaran en las salas de autopsia contiguas al horno, y otros 100 hicieran sus trabajos prácticos a corta distancia del incinerador. Lo incomprensible es que una Universidad Nacional, cuyos profesionales no pueden ignorar los riesgos de un incinerador para la salud y la salud de la comunidad, haya instalado y operado un incinerador de residuos peligrosos. El hecho es de una inusitada gravedad, y requiere que se lo investigue porque la universidad jugó con la vida y la salud de cientos de personas”.
El Biólogo Raúl Montenegro anticipó que pedirían una “cuidadosa investigación” para conocer si el horno “tenía autorización de la nación, la provincia y la municipalidad de Río Cuarto” y si las conexiones de gas “fueron inspeccionadas por la Secretaría de Energía de la Nación”. Montenegro criticó asimismo a los responsables universitarios de haber promovido la compra de un horno pirolítico “porque además de inseguros, algo acerca de lo cual no hay duda en Río Cuarto después de la explosión, contaminan el ambiente con dioxinas y furanos, dos compuestos clorados de alta persistencia que afectan la salud de las personas. La dioxina TCDD, una de sus descargas habituales, es un cancerígeno humano cierto según la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer, IARC”. FUNAM recordó que el propio director de Defensa Civil de Río Cuarto, Héctor Conill, señaló a los medios las graves falencias que tenía este horno. Conill indicó que el techo no debió ser de losa, sino voladizo y de chapa.
El Dr. Raúl Montenegro exigió “el inmediato desmantelamiento del horno incinerador” y que se tomen “muestras de sangre a los trabajadores para determinar la presencia de contaminantes orgánicos e inorgánicos”, y se efectúen “análisis de compuestos orgánicos persistentes (COPs) y metales en el suelo y el agua aledaño al incinerador”. Recordó que el horno “funcionó muchas veces con cientos de alumnos en las proximidades, lo que es una irresponsabilidad. No solo hay que investigar porqué se compró un costoso horno de residuos peligrosos, sino también porqué no se salvaguardó la salud de los no docentes, alumnos y profesores”. Montenegro sostuvo que las declaraciones públicas de los operarios, que dijeron no haber percibido el olor a gas debido a los olores nauseabundos del material que incineraban, “muestran hasta qué punto la gestión del horno era deficiente”. “Si el caso llega a la justicia penal, lo que es una posibilidad de comprobarse falta de autorizaciones, habría que preguntarle a los encargados del horno qué elementos se quemaban en el incinerador además de restos animales”.
El horno incinerador de residuos peligrosos que operaba la Universidad Nacional de Río Cuarto fue adquirido en los primeros meses del año pasado. Costó unos 390.000 pesos. Está diseñado, según las especificaciones de los fabricantes, para quemar 1.500 kilogramos de desechos animales, restos de autopsias, y residuos de los laboratorios que operan en la universidad. La explosión se habría producido porque gas almacenado dentro del recinto (no en el horno incinerador) entró en ignición.
Para mayor información contactar a:
Dr. Raúl A. Montenegro, Biólogo
Presidente de FUNAM
Premio Nobel Alternativo 2004 (RLA).
Profesor Titular de Biología Evolutiva,
Universidad Nacional de Córdoba (Argentina).
FUNAM
Fundación para la defensa del ambiente
Environment Defense Foundation.
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Argentina.
Tel: +54-351-4690282 (Funam)
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