¿Quién paga el costo de los residuos tóxicos?
San Francisco: ¿Quién paga el costo de los residuos tóxicos? Artículo del director del Departamento de Medio Ambiente
San Francisco Chronicle
Open Forum
9 de febrero, 2006
¿QUIÉN PAGA EL COSTO REAL DE LOS RESIDUOS TÓXICOS?
Jared Blumenfeld, director del Departamento de Medio Ambiente de San Francisco
Esta semana entra en vigencia una ley estatal que prohíbe tirar a la basura pilas, tubos de luz fluorescentes, equipos electrónicos y termostatos con mercurio. El motivo de la prohibición es simple: todos estos productos contienen materiales tóxicos.
El hecho es que la mayoría de nosotros no se da cuenta que muchos de los productos que tiramos son peligrosos para nuestra salud y ambiente. Y aunque sospechemos que algo realmente no debería ir a la basura, nos preguntamos: ¿dónde pongo las pilas usadas? ¿y la videocasetera rota o esa molesta tarjeta musical? De acuerdo con la Agencia de Protección Ambiental de EEUU cerca del 75 por ciento de los artículos electrónicos antiguos está almacenado, en parte porque la gente no sabe qué hacer con ellos.
Dado que ya no se puede tirar estos artefactos a la basura, las ciudades deben expandir los servicios de recolección y crear nuevos programas. El gobierno de San Francisco y otros gobiernos del estado se enfrentan a la pregunta del millón: ¿quién pagará los costos de manejo de aquellos productos de consumo desechados que son tóxicos, reactivos, inflamables o corrosivos?
Hoy en día, la respuesta es usted y yo. Los contribuyentes y quienes pagan por la recolección de residuos pagan la cuenta. Los habitantes y comercios de San Francisco pagan millones de dólares por año por la recolección de tóxicos, y este costo solo aumentará mientras más y más materiales que requieren un manejo especial entran a la corriente de residuos.
Al cubrir los costos de disposición, los habitantes de San Francisco están básicamente subsidiando la fabricación de residuos. Los fabricantes saben que no importa qué produzcan ni qué tan tóxicos sean sus componentes: los gobiernos locales pagarán la cuenta del reciclaje o la disposición. La responsabilidad de un fabricante por sus productos termina hoy en el momento de la venta. Aquí yace el problema, y la solución.
Cuando el propietario de una marca tiene la responsabilidad de asegurar que sus productos sean reciclados de forma responsable, y cuando los costos relacionados con la salud y el ambiente se incluyen en el precio del producto, hay un fuerte incentivo a diseñar bienes que sean más durables, fáciles de reciclar y menos tóxicos. Este es el razonamiento detrás de una estrategia de manejo (y prevención) de residuos llamada “extensión de la responsabilidad del productor”.
Se han sancionado leyes de responsabilidad del productor en cerca de 30 países, en regiones tan diversas como Europa, Asia y América Latina. En 2004, California promovió tanto la responsabilidad del productor como del vendedor con la Ley de reciclaje de teléfonos celulares. La ley, que entrará en vigencia el 1ro de julio, obligará a los vendedores de teléfonos celulares a introducir un sistema de aceptación y recolección de teléfonos celulares usados para su reutilización, reciclaje o disposición adecuada.
¿Qué tienen de peligroso los teléfonos celulares? Las baterías contienen el metal tóxico cadmio, mientras que los circuitos del teléfono contienen una serie de metales pesados tóxicos como plomo, cobre, antimonio, cromo y níquel. Una vez que el teléfono está en el relleno, o dondequiera que vaya a parar, los metales pueden contaminar las aguas subterráneas. Solamente en California más de 16 millones de teléfonos celulares van a los rellenos cada año, de acuerdo con una investigación del legislativo. Esta nueva ley ha sido un disparador para los emprendimientos de reciclaje y restauración, a menudo manejados por fabricantes y comerciantes. Los costos de reciclaje y disposición se han trasladado desde los gobiernos municipales y ciudadanos a los fabricantes, vendedores y, en última instancia, a los usuarios de los teléfonos celulares.
Se reconoce a San Francisco como líder en la promoción de la responsabilidad del productor. Nuestros habitantes y comerciantes participan activamente en los programas de reciclaje que nos ayudan a tener uno de los mayores índices de reciclaje en el país. Podemos ser un ejemplo en programas innovadores de manejo de recursos, pero nuestros esfuerzos deberían tener un alcance aún mayor.
Debemos trabajar juntos en todo California para obtener políticas de responsabilidad del productor en todo el estado. En línea con nuestros esfuerzos para reducir, reutilizar y reciclar, la responsabilidad del productor reduce la generación de basura y los costos para los contribuyentes y quienes pagan servicios de recolección y disposición, al tiempo que protege la salud pública y el ambiente. Simplemente tenemos que enfocar nuestras mentes en la noción, no tan radical, de que la gente que crea y usa productos tóxicos debería pagar por su disposición.
Más información en: http://www.sfenvironment.com








