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Asocian cambios en la proporción de sexos con la contaminación química

Investigación: ¿Dónde fueron a parar todos los bebés varones? Investigadores asocian la disminución del nacimiento de varones con la contaminación química.

Cada año, miles de niños ingleses que deberían ser varones nacen mujeres. La respuesta a este misterio podría estar en un pequeño pueblo en Canadá.

Geoffrey Lean, The Independent

Algo muy extraño está sucediendo en una comunidad canadiense, pequeña pero altamente contaminada. Y podría explicar por qué cada año miles de bebés ingleses que deberían ser varones son mujeres.

Se está tornando difícil encontrar jóvenes varones en la reserva indígena Chippewa del pueblo de Sarnia, en el “valle químico” de Ontario. El pueblo se jacta de tener cuatro equipos de softbol juvenil, pero tres de ellos están integrados exclusivamente por mujeres.

Investigaciones realizadas muestran que la cantidad de varones que nacen en la comunidad ha caído en forma precipitada durante los últimos 13 años, mientras que la proporción de bebés mujeres ha aumentado. Actualmente hay el doble de nacimientos de mujeres que de varones, a pesar de que la naturaleza generalmente mantiene un balance entre los sexos.

Los científicos creen cada vez más que la culpa es de la contaminación y que lo que pasó en esa región - y en grupos de gente altamente contaminada en otros países - podría resolver el misterio de los “varones perdidos” en las unidades de maternidad a lo largo del mundo industrializado.

Normalmente, y con una consistencia remarcable en todo el mundo, nacen 106 varones por cada 100 mujeres; se cree que el exceso es la forma en que la naturaleza compensa el hecho de que es más probable que los varones mueran en cazas o conflictos.

Pero esta cifra ha estado declinando lentamente en los países ricos durante el último cuarto de siglo. En Inglaterra ha caído a 105 desde 1977 - lo que sugiere que cada año más de 3.000 bebés nacen mujeres en lugar de varones. Algunos estudios han revelado que lo mismo sucede en EEUU, Canadá, Holanda y los países escandinavos.

Entre las explicaciones sugeridas se encuentran el aumento del stress y de la cantidad de madres solteras; se ha identificado que las mujeres que tienen dificultades producen más mujeres que varones. Pero lo que sucede en Sarnia, en la frontera entre EEUU y Canadá, está enfocando cada vez más miradas sobre la contaminación.

Los indígenas Chippewa de la Primera Nación Comunitaria Aamjiwnaang han vivido por mucho tiempo en el área, sobre la costa sur del lago Huron, cerca de Detroit. Su derecho a las tierras fue confirmado en 1827 pero gran parte de ellas fue ocupada por la industra en la década del 60.

Ahora sus bosques y hogares están completamente rodeados de uno de los complejos petroquímicos más grandes del mundo, donde se produce el 40 por ciento de toda la producción canadiense de plásticos, goma sintética y otros productos químicos. El aire apesta, y el suelo está contaminado con altos niveles de contaminantes peligrosos.

Fueron los equipos de softbol los que llevaron a los 870 habitantes de la comunidad a pensar que nacían más mujeres que hombres. Entre ellos está Ada Lockridge, una mujer de 42 años que trabaja de cuidadora en hogares, que integra el concejo de la comunidad. Ella y su hermana tuvieron en total ocho hijas y solo dos hijos.

Ella comenzó a contar todos los bebés nacidos en la comunidad desde 1984. Hasta 1993 había un balance normal entre niñas y niños, pero el número de nacimientos varones comenzó a caer en picada. “Sentí ganas de vomitar”, dice. “Lloré mucho. Y después me enojé.”

Se sumó a un grupo de investigadores de la Universidad de Ottawa y juntos publicaron un artículo en una renombrada revista científica. Reportaba “una disminución constante y significativa en el número de nacimientos de varones que comenzó a principios de la década del 90.”

Hoy en día solo el 35 por ciento de los bebés son varones, y no hay señales de que la disminución cese. El estudio no pudo probar una causa pero apuntó hacia “exposiciones químicas múltiples a lo largo de los años.”

Otras comunidades, no nativas, que se encuentran viento abajo del complejo también percibieron una reducción dramática del nacimiento de varones, mientras que aquellas comunidades que no se encuentran en la dirección del viento proveniente del complejo no lo notaron. Y muchos estudios han mostrado cambios en el sexo de peces y otras especies en el lago cercano. Ada Lockridge señala como posible causa un incendio y un escape químico en una de las plantas en 1993.

Los estudios se corresponden con investigaciones realizas en otros países. La gente que estuvo expuesta a altos niveles de dioxinas en el accidente de Seveso, Italia, en 1976, también tiene el doble de niñas que de niños. Pasa lo mismo entre los hombres rusos expuestos a plaguicidas que contienen ese químico.

Y científicos brasileros han informado que la proporción de bebés varones cayó en las partes más contaminadas de la ciudad de São Paulo.

Shanna Swan, profesora de la Universidad de Rochester, Nueva York - cerca de Sarnia - dice que los niveles de contaminación de la reserva son “increíbles” y que la “primera asunción” debe ser que ese factor es el culpable. Cree que el cambio en la proporción de los sexos frecuentemente puede ofrecer una indicación de la contaminación, y que los bajos niveles de exposición para químicos ubicuos como las dioxinas y PCBs podrían explicar la disminución de varones en países industrializados.

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