Noticias sobre la incineración, incluye varios estudios sobre los efectos de la incineración en la salud pública
SALUD Y MEDIO AMBIENTE
PUBLICACIÓN SEMANAL, #592
TITULAR: NOTICIAS SOBRE LA INCINERACIÓN
La década de los 80 vio un tremendo crecimiento en la industria de la incineración de desechos sólidos en los EUA. En 1980, los EUA estaban quemando sólo un 1,8% de sus desechos sólidos pero para 1990 ese número había aumentado 8 veces hasta llegar a un 15,2% [1, pág. 4]. A pesar de este aumento repentino, para 1990 la industria de la incineración estaba estancada, su futuro estaba en duda. El activismo comunitario contra los incineradores logró afianzarse.
En 1990, operaban en los EUA 140 incineradores con una capacidad total de 92.000 toneladas por día; pero un hecho más revelador es el siguiente: entre 1982 y 1990, fueron cancelados 248 proyectos de incineradores (con una capacidad combinada de 114.000 toneladas por día) [1, págs. 4, 215]. Con el transcurrir de los 90, más posibilidades para la industria de la incineración continuaron desvaneciéndose a medida que se cancelaban más proyectos. Algunos incineradores que operaban fueron cerrados prematuramente, tales como el de Glen Cove, Long Island, que cerró en 1991 después de sólo 8 años de servicio [2].
En 1990, la Agencia de Protección Ambiental de los EUA (U.S. Environmental Protection Agency, EPA) calculó que para el año 2000 los EUA habrían incinerando un 26% de sus desechos sólidos, pero para 1992 la EPA había reducido ese cálculo a un 21% [1, pág. 5]. Ahora incluso ese cálculo reducido parece demasiado optimista. El activismo comunitario a nivel local ha llevado a que el crecimiento en la industria de la incineración sea muy lento.
El asunto clave entre los activistas comunitarios es la salud. Los incineradores liberan químicos carcinógenos (causantes de cáncer) y tóxicos a través de sus chimeneas, incluyendo metales pesados (tales como el arsénico, el plomo, el cadmio, el mercurio, el cromo y el berilio); gases ácidos, incluyendo el fluoruro de hidrógeno [1, pág. 11]; material orgánico parcialmente quemado como el cloruro de polivinilo (PVC, por sus siglas en inglés), los residuos de herbicidas, y preservativos de maderas; otros químicos orgánicos, incluyendo los hidrocarburos aromáticos policíclicos (PAHs, por sus siglas en inglés); y las dioxinas y los furanos [3]. Un análisis reciente identificó 192 compuestos orgánicos volátiles que eran emitidos por un incinerador de desechos sólidos [4].
Varios PAHs y dioxinas y furanos son carcinógenos humanos conocidos o se sospecha que lo sean. Las dioxinas fueron identificadas como carcinógenos humanos “conocidos” por la Organización Mundial de la Salud en 1997 [5].
Ahora, una serie de reportes de todo el mundo ha puesto en mayor duda aún la seguridad de la incineración de desechos sólidos, disminuyendo aún más las posibilidades de esta industria en los EUA.
Bretaña
Las personas que viven dentro de un radio de 7,5 kilómetros (4,6 millas) de un incinerador municipal de desechos sólidos tienen un aumento en la probabilidad de enfermarse de varios tipos diferentes de cáncer, según un estudio del año 1996 de 14 millones personas que vivían cerca de 72 incineradores en Bretaña [6].
El estudio británico se llevó a cabo en dos etapas. En la primera etapa se seleccionaron para el estudio 20 incineradores al azar. Unas 3,3 millones de personas vivían dentro de un radio de 7,5 Km de estos incineradores y se examinó su historial de cáncer. Se encontraron aumentos estadísticamente significativos para todos los cánceres combinados; cáncer de estómago; cánceres de colon y de recto; cáncer de hígado; cáncer de laringe; cáncer de pulmón; cáncer de vejiga y linfoma no Hodgkin. Entre las personas que vivían dentro de un radio de 3 kilómetros (2 millas) de un incinerador, los cánceres del sistema linfático y las leucemias fueron significativamente altos, mientras que los cánceres de laringe no lo fueron.
En la segunda etapa del estudio se examinó el historial de cáncer de 11,4 millones de personas que vivían dentro de un radio de 7,5 Km de cualquiera de los 52 incineradores estudiados. Entre estas personas, hubo aumentos estadísticamente significativos en todos los cánceres; cáncer de estómago; cáncer de colon y de recto; cáncer de hígado; cáncer de pulmón y cáncer de vejiga.
Este es el primer estudio que examina los peligros cancerígenos de incineradores municipales de desechos sólidos entre la población general. Los investigadores señalan que su estudio no puede demostrar [la relación] causa-efecto debido a que no hubo mediciones de la exposición de las poblaciones que vivían cerca de los incineradores. Los autores no olvidaron tomar en cuenta factores confusos, como los efectos de la pobreza (”privaciones” es el término que usan), pero la relación entre los incineradores y el cáncer permaneció fuerte, proporcionando una causa de preocupación real entre las personas que viven dentro de un radio de 5 millas de un quemador de desechos sólidos.
Francia
Según Paul Connett, profesor de química de la Universidad St. Lawrence en Canton, N.Y., tres incineradores franceses de desechos sólidos fueron cerrados en enero de este año debido a que se encontró que la leche de las vacas de granjas cercanas estaba contaminada con niveles excesivamente altos de dioxinas. Las dioxinas son una familia de subproductos tóxicos no deseados de la incineración [7].
Según el diario Guardian (Londres) del 16 de septiembre de 1997, a finales del verano pasado se encontró dioxina en quesos y mantequilla franceses a niveles que excedían los criterios de seguridad definidos por el Consejo Europeo.
Y el 11 de marzo de 1998, una organización privada en Francia, el Centro Nacional para la Información Independiente sobre la Basura (National Center for Independent Information on Waste) (E-mail: toxoid@club-internet.fr), reveló que un incinerador municipal cerca de Maubeuge en el norte de Francia, ha contaminado la leche de la vacas a niveles de 22 partes por billón (ppb) en la grasa de la leche. Miembros del personal del Centro Nacional piensan que estos son los niveles de dioxina más altos jamás medidos en la leche en Francia y están llamando a una moratoria en la construcción de nuevos incineradores. Francia ha anunciado planes para construir 100 nuevos incineradores de desechos sólidos para el año 2002 [7].
Japón
El 27 de abril de 1997, el NEW YORK TIMES reportó (pág. 10) que las dioxinas de los incineradores de basura se han convertido en un importante tema público en Japón, que tiene 1850 incineradores operando. El TIMES dice que, en vecindarios en la dirección del viento desde los incineradores, científicos independientes han reportado muertes infantiles un 40% a un 70% más altas que el promedio. Estas alegaciones no han sido verificadas.
Incluso la Armada de los EUA está reclamando públicamente que la base estadounidense en Atsugi está siendo contaminada peligrosamente por un incinerador de basura cercano. Más de 6600 estadounidenses viven dentro de un radio de un kilómetro (0,6 millas) del incinerador. El Contraalmirante Michael Haskins, el más alto comandante de la Armada de los EUA en Japón, recientemente le escribió a oficiales japoneses diciendo: “Las personas que residen o trabajan en… Atsugi están respirando el aire más pobre y más contaminado de dioxina en Japón” y “sufren un daño a su salud cada día”. El Contraalmirante Haskins declaró al diario INTERNATIONAL HERALD TRIBUNE “El incinerador es mi prioridad número uno en Japón” [8].
Japón quema un 76% de sus desechos sólidos municipales. Durante la década de 1980, los proponentes de la incineración en los EUA frecuentemente señalaron que los incineradores japoneses eran limpios y seguros. Por ejemplo, en 1987, Allen Herskowitz escribió: “Los trabajadores Japoneses [de la incineración] invierten de 6 a 18 meses aprendiendo de qué manera los químicos tóxicos son estabilizados en las calderas y capturados en la chimenea, y tienen que tener un título de ingeniero y cumplir un entrenamiento en el mismo lugar… Los estadounidenses tienen mucho que aprender de sus homólogos extranjeros acerca del manejo de desechos sólidos sin ocasionar demasiados riesgos a la salud humana” [9]. En ese momento Herskowitz trabajaba para Inform, Inc., una organización ambiental de la corriente dominante que tomó la posición de que la incineración podría ser realizada de una manera tolerablemente segura. Este punto de vista no prevaleció. En su lugar, el movimiento ambiental comunitario entró en un combate mano a mano con cientos de incineradores propuestos, acabando con 248 de ellos, paralizando así a la industria de la incineración de los EUA.
–Peter Montague
(National Writers Union, UAW Local 1981/AFL-CIO)
=====
- T. Randall Curlee y otros, WASTE-TO-ENERGY IN THE UNITED STATES (Westport, Connecticut: Quorum Books, 1994). ISBN 0-89930-844-9.
- John T. McQuiston, “Embattled L.I. Incinerator to Go Way of Shoreham,” NEW YORK TIMES March 13, 1996, pág. B6.
- Julia G. Brody y Terry Greene, INCINERATION: DECISIONS FOR THE 1990S (Boston, Mass.: Tellus Institute and JSI Center for Environmental Health Studies, 1994). Disponible a través del JSI Center for Environmental health Studies, 210 Lincoln St., Boston, MA 02111; teléfono (617) 482-9485.
- K. Jay y L. Steiglitz, “Identification and Quantification of Volatile Organic Components in Emissions of Waste Incineration Plants,” CHEMOSPHERE Vol. 30, No. 7 (1995), págs. 1249-1260, identificó los siguientes químicos orgánicos volátiles emitidos de la chimenea de un incinerador de desechos sólidos: pentano; triclorofluorometano; acetonitrilo; acetona; yodometano; diclorometano; 2-metil-2-propanol; 2-metilpentano; cloroformo; acetato de etilo; 2,2-dimetil-3-pentanol; ciclohexano; benceno; 2-metilhexano; 3-metilhexano; 1,3-dimetilciclopentano; 1,2-dimetilciclopentano; tricloroeteno; heptano; metilciclohexano; etilciclopentano; 2-hexanona; tolueno; 1,2-dimetilciclohexano; 2-metilpropil acetato; 3-metilenheptano; paraldehido; octano; tetracloroetileno; ácido etil ester butanoico; butil acetato; etilciclohexano; 2-metiloctano; dimetildioxano; 2-furanocarboxialdehido; clorobenceno; metil hexanol; trimetilciclohexano; etil benceno; ácido fórmico; xileno; ácido acético; carbonilo alifático; etilmetilciclohexano; 2-heptanona; 2-butoxietanol; nonano; isopropil benceno; propilciclohexano; dimetiloctano; ácido pentanocarboxílico; propil benceno; benzaldehido; 5-metil-2-furano carboxialdehido; 1-etil-2-metilbenceno; 1,3,5-trimetilbenceno; trimetilbenceno; benzonitrilo; metilpropilciclohexano; 2-clorofenol; 1,2,4-trimetilbenceno; fenol; 1,3-diclorobenceno; 1,4-diclorobenceno; decano; ácido hexanocarboxílico; 1-etil-4-metilbenceno; 2-metilisopropilbenceno; alcohol bencílico; trimetilbenceno; 1-metil-3-propilbenceno; 2-etil-1,4-dimetilbenceno; 2-metilbenzaldehido; 1-metil-2-propilbenceno; metil decano; 4-metilbenzaldehido; 1-etil-3,5-dimetilbenceno; 1-metil-(1-pro-penil)benceno; bromoclorobenceno; 4-metilfenol; ácido metil ester benzoico; 2-cloro-6-metilfenol; etildimetilbenceno; undecano; ácido heptanocarboxílico; 1-(clorometil)-4-metilbenceno; 1,3-dietilbenceno; 1,2,3-triclorobenceno; 4-metilbenzil alcohol; ácido etilhexanoico; etil benzaldehido; 2,4-diclorofenol; 1,2,4-triclorobenceno; naftaleno; ciclopentasiloxanodecametilo; metil acetofenona; etanol-1-(2-butoxietoxi); 4-clorofenol; benzotiazol; ácido benzoico; ácido octanoico; 2-bromo-4-clorofenol; 1,2,5-triclorobenceno; dodecano; bromoclorofenol; 2,4-dicloro-6-metilfenol; diclorometilfenol; hidroxibenzonitrilo; tetraclorobenceno; ácido metilbenzoico; triclorofenol; ácido 2-(hidroximetil) benzoico; 2-etilnaftaleno-1,2,3,4-tetrahidro; 2,4,6-triclorofenol; 4-etilacetofenona; 2,3,5-triclorofenol; ácido 4-clorobenzoico; 2,3,4-triclorofenol; 1,2,3,5-tetraclorobenceno; 1,1′bifenilo (2-etenil-naftaleno); 3,4,5-triclorofenol; ácido clorobenzoico; 2-hidroxi-3,5-diclorobenzaldehido; 2-metilbifenilo; 2-nitroestireno(2-nitroetenilbenceno); ácido decanocarboxilico; hidroximetoxibenzaldehido; hidroxicloroacetofenona; ácido etilbenzoico; 2,6-dicloro-4-nitrofenol; ácido sulfonico m.w. 192; 4-bromo-2,5-diclorofenol; 2-etilbifenilo; bromodiclorofenol; 1(3H)-isobenzofuranona-5-metilo; dimetilftalato; 2,6-di-tertiari-butil-p-benzoquinona; 3,4,6-tricloro-1-metil-fenol; 2-terciario-butil-4-metoxifenol; 2,2′-dimetilbifenilo; 2,3′-dimetilbifenilo; pentaclorobenceno; bibencilo; 2,4′-dimetilbifenilo; 1-metil-2-fenilmetilbenceno; ácido fenil ester benzoico; 2,3,4,6-tetraclorofenol; tetraclorobenzofurano; fluoreno; ester ftalico; ácido dodecanocarboxilico; 3,3′-dimetilbifenilo; 3,4′-dimetilbifenilo; hexadecano; benzofenona; ácido tridecanoico; hexaclorobenceno; heptadecano; fluoroenona; dibenzotiofeno; pentaclorofenol; ácido sulfonico m.w. 224; fenantreno; ácido tetradecanocarboxilico; octadecano; ester ftelico; ácido tetradecanoico isopropil ester; cafeina; ácido 12-metiltetradecacarboxilico; ácido pentadecacarboxilico; metilfenantreno; nonadecano; ácido carboxilico 9-hexadeceno; antraquinona; dibutilftalato; ácido hexadecanoico; eicosano; ácido metilhexadecanoico; fluoroanteno; pentaclorobifenilo; ácido heptadecanocarboxilico; octadecadieno; pentaclorobifenilo; amida alifatica; ácido octadecanocarboxilico; hexadecano amida; docosano; hexaclorobifenilo; bencilbutilftalato; amida alifatica; diisooctilftalato; ácido hexadecanoico hexadecil ester; colesterol.
- International Agency for Research on Cancer. IARC MONOGRAPHS ON THE EVALUATION OF CARCINOGENIC RISK TO HUMANS: VOLUME 69 POLYCHLORINATED DIBENZO-PARA-DIOXINS AND POLYCHLORINATED DIBENZOFURANS (Lyon, France: International Agency for Research on Cancer, February, 1997).
- P. Elliott y otros, “Cancer incidence near municipal solid waste incinerators in Great Britain,” BRITISH JOURNAL OF CANCER Vol. 73 (1996), págs. 702-710.
- “France: Dioxin contamination from trash incinerators,” WASTE NOT #423 (March 1998). WASTE NOT está disponible mensualmente a través de Ellen y Paul Connett, editores, 82 Judson Street, Canton, NY 13617; tel. (315) 379-9200; E-mail: wastenot@northnet,org. Altamente recomendable.
- Ellen Connett, “Japan: Massive unrest over dioxin contamination from trash incinerators,” WASTE NOT #424 (March 1998); ver nota 7 arriba. Y ver: Ellen Connett, “Japan –Part 2 of 2,” WASTE NOT #425 (March 1998); ver nota 7 arriba.
- Allen Herskowitz, “Burning Trash: How It Could Work,” TECHNOLOGY REVIEW (July 1987), págs. 26-34.








